Fue el 23 de julio de 1993 una noticia impactante sacudió el mundo.


James R. Jordan, padre de Su Majestad, Michael Jordan había sido asesinado.

Al principio se le dio como desaparecido y su cadáver fue descubierto el 3 de agosto del mismo año en un pequeño río de Carolina del Sur, por lo que el caso se le dio seguimiento por parte del FBI.

James R. Jordan.

Hubo un montón de especulaciones acerca de su muerte. Algunas versiones aseguran que se trató de una venganza por la fuerte adicción al juego de Michael y otras establecen que se trató de un intento de asalto para quitarle el lujoso vehículo en el que se transportaba que era un Lexus de 40 mil dólares.

La muerte de James trajo muchas repercusiones y la más fuerte fue cuando Su Majestad decidió retirarse del basquetbol oficialmente el 6 de octubre de 1993 a causa de la muerte de su padre, perdió a la única persona que lo inspiró a hacer deporte.

Meses después Michael Jordan anunció, que como homenaje a su padre jugaría beisbol, pues siempre fue su deporte favorito y él le había prometido que cuando se retirara tomaría los bates, manoplas y gorras.

Cuando Michael Jordan perdió a su mayor inspiración: Su padre James R. Jordan.

Su paso con los Birmingham Barons, sucursal en Ligas Menores de los Chicago White Sox no fue lo que se esperaba…

Después de jugar beisbol de manera fallida, Jordan regresó a la NBA en la temporada 1994-1995, al parecer las heridas por la muerte de su padre habían cerrado pues su carrera se disparó hacia arriba y estuvo en la cima por mucho tiempo, motivado por el encarcelamientos de los presuntos culpables, el resto de la historia en las duelas de basquet ya se la saben. Gloria, gloria y más gloria…

En el 2010, uno de los hombres encontrados como culpable de nombre Daniel Andre Green, aseguró que los investigadores manejaron mal los informes de laboratorio, pues él no mató a James Jordan, sino que únicamente ayudó a esconder el cuerpo buscando solamente la lealtad ante sus “amigos”.

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