Por |2019-06-13T18:02:32-05:0013 junio, 2019|Categorías: NBA|Etiquetas: , , , , , , |
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¿Karma, injusto, cómo calificar el legado de Kevin Durant tras su lesión?

Cuando Kevin Durant anunció en el verano de 2016 a través del sitio Players’ Tribune que luego de quedar como agente libre tras su paso con el Oklahoma City Thunder, después de cavilar sus opciones como volver a firmar con OKC, Boston o Washington, se iba a jugar con los Golden State Warriors, corazones se rompieron, decepciones se generaron y sobre todo una ola de cuestionamientos y críticas se volcaron sobre KD por su polémica decisión, siendo un jugador admirado, respetado y reconocido por su trabajo en Oklahoma.


En modo fast track, al día de hoy, la estadía de Durant en Golden State ha sido prolífica, redituable, productiva, en términos de perseguir las metas que se había propuesto, claro, a cambio de no recibir el reconocimiento, el mérito que él creía tenía que dársele. Y eso es algo que hasta la fecha no ha cambiado en la óptica de muchos, usando la analogía de que todo lo que tienes que hacer para que el Ferrari haga rugir su motor y pasar de 0 a 100 kilómetros por hora en segundos es simple y sencillamente pisar el acelerador.

Pero lo acontecido en medio del Juego 5 de las Finales de la NBA nos hace por lo menos ver las cosas desde otro ángulo y al menos, si no exonerar a KD por su controversial decisión de pisar el acelerador del Ferrari en lugar de seguir con OKC manejando el viajo sedán y esforzarse más por ponerlo a andar rápido.

¿Karma, injusto, cómo calificar el legado de Kevin Durant tras su lesión?

Con poco menos de 10 minutos restando en el Juego 5, el lunes pasado, Durant trató de superar a Serge Ibaka, que era quien lo marcaba de los Toronto Raptors. Luego de un crossover, KD se quedó ahí, paralizado, en seco. Imaginen el dolor, la molestia que el balón le importó un carajo. Esto derivó en un rompimiento de Toronto mientras Durant se desplomaba de ese lado de la duela, tocándose el tobillo.

El MVP de la temporada 2014 en la NBA y dos veces MVP de las Finales, tuvo una de las peores lesiones que un jugador de basquetbol (y en general cualquier deportista) puede sufrir: la rotura del tendón de Aquiles.

El miércoles, Durant confirmó el hecho a través de un post que hizo en su cuenta de Instagram donde se le ve en una cama de hospital, luego de haberse sometido a cirugía. Cabe decir que KD se va a recuperar, sanará, estará bien, pero es altamente probable que el otrora MVP nunca más vuelva a ser el mismo jugador de antes de esta lesión.

Echando la mirada atrás al juego del lunes, el gerente general de los Warriors, Bob Meyers, tomó el estrado reservado a entrenadores y jugadores para las ruedas de prensa post partido para, en lo que creo que fue un circo innecesario para expiar culpas, en llanto, sollozando, dijo que si a alguien había que culpar sobre la lesión de Durant era a él, a Meyers. Y puede que tenga razón, pero en este caso, las culpas se reparten por igual.

¿Karma, injusto, cómo calificar el legado de Kevin Durant tras su lesión?

Tan solo 32 días después de sufrir una lesión en la pantorrilla ha sido un completo «desastre», de acuerdo con un especialista, pues esto derivó en la otra lesión. El doctor Babak Baravarian, especialista en pies y tobillos ubicado en California y que trabaja como consultor para el ATP Tour, reconoció que se sorprendió cuando vio que Durant regresó a la cancha de nuevo tan pronto luego de la lesión inicial.

«Lo que sucede es que él tenía un proceso inflamatorio de su lesión inicial y eso provoca que no tenga una buena reacción/respuesta de su pantorrilla por la lesión anterior, así que su sóleo (músculo en la pantorrilla) quizá tuvo una hiperextensión o se sobrecargó y eso genera tensión que causa que el tendón de Aquiles se rompa», le dijo Baravarian a Omnisport, en material que recoge el diario británico Express.

Y añade el especialista: «Normalmente, cuando batallamos con un deportista universitario o uno de élite, hablamos de una recuperación de 90 días, de la lesión inicial. Desconozco el nivel de daño que él tenía de su primera lesión, pero no es normal que se haya puesto a caminar y menos a tirar, estamos hablando de ejercicios de naturaleza explosiva. Por eso digo, para mí eso aplica una recuperación de 90 días, en 30 días todavía hay un proceso inflamatorio, es el periodo inicial de la recuperación».

Steve Kerr, minutos antes de que Durant publicara en Instagram sobre su operación y la confirmación de su lesión había dicho que estaban «devastados» por la lesión, incluyendo al doctor Rick Celebrini, director de medicina deportiva y rendimiento del equipo, puesto que los Warriors habían tomado una decisión «colaborativa» para autorizar a que Durant jugara (con la contribución del propio jugador y su representante).

«Ahora, ¿volveríamos atrás y empezaríamos otra vez? Correcto. Pero eso es fácil decirlo luego de los resultados. Cuando reunimos toda la información, nuestro sentimiento fue que lo peor que podría suceder sería volver a lesionarse la pantorrilla. Ese fue el consejo y la información que teníamos. En ese punto, una vez que Kevin recibió la autorización para jugar, se sentía cómodo con eso, nosotros nos sentíamos cómodos con eso», mencionó Kerr.

¿Karma, injusto, cómo calificar el legado de Kevin Durant tras su lesión?

Queda claro que aquí hay una responsabilidad compartida, por las declaraciones del gerente general y de Kerr, falta escuchar a Durant, pero sería iluso pensar que el jugador fue forzado o demasiado ingenuo. La situación más bien se inclina a pensar que KD, en aras de ayudar a un equipo que estaba contra las cuerdas, decidió jugársela y aún no estando al 100 por ciento tratar de ayudar como fuera posible, pero ese ‘valiente’ esfuerzo apenas duró 14 minutos.

Muchos se preguntarán el porqué Durant no se la jugó igual por Oklahoma City, por qué no arriesgó también con el equipo que lo ayudó a perfeccionar su juego, a convertirse en la figura que ahora es, sobre todo mostrando que era un jugador capaz de llevar a una organización a unas Finales (2012) y seguir perseverando para conquistar su primer anillo.

Kevin Durant cumplirá 31 años en el otoño, y estará quizás en la parte medular de su recuperación tras la devastadora lesión de la rotura del tendón de Aquiles. Mientras regresa a la duela y se dirime con qué equipo lo hará (pues es agente libre al término de la presente campaña), su legado, y el debate que ello conlleva, seguirá cocinándose con el nuevo ingrediente de su lesión en aras de apoyar a su equipo que podría ser etiquetado como valiente o heroico, pero sin duda, KD jugador que genera sentimientos encontrados.

 

* Los comentarios y opiniones no necesariamente reflejan la opinión de los editores.

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